Decidió poner fin a la situación, dijo cosas que realmente
no eran verdad, con cada palabra que lograba articular sentía su corazón cada
vez mas diminuto, para cuando el punto final se acercaba vio como el rostro de aquel
a quien tanto quería se quebró, su mirada se
tornó vacía y sus facciones cada vez mas oscuras, la tensión y el dolor entre
ambos era tal que estando sentados uno al lado del otro un aterrador abismo los
separaba, ya no había forma de poner marcha atrás. Por un minuto el tiempo impaciente,
quejumbroso, iluso y en son de clemencia se detuvo con el anhelo de que de que
la razón dejara de ser razón y mutara en locura, pero aquellos dos ya no tenían
ganas de seguir con aquel juego, ese juego que se volvió vicio y deseo terminó
por matar lo único que había entre ellos: “lo que alguna vez pudo ser”.
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