sábado, 20 de diciembre de 2014

Ella...

Ella, constantemente buscaba su mirada, solo eso, que sus ojos coincidieran y era este encuentro o mas bien la fantasía que rodeaba el hecho lo que le impedía alejarse. Encuentro que de producirse era devastador, porqué solo ahí se tenían el uno al otro, sujetos, inseparables, unidos por aquella energía que los apartaba de lo demás y que detenía el tiempo, pero siempre consientes de que son peones de un infinito juego y victimas de recuerdos que jamas se repetirán.
Ella, mas que amarlo, amaba la forma en que el la miraba, principalmente por como la hacia sentir. En ese sentido, era tambien una conformista porque se sentía plena con el silencio, ese silencio que había entre ambos pero que era tan perturbador como un estruendoso grito.
A los ojos de los demás este era un espectáculo digno de ser observado, se comentaba que lo que existía entre ellos era algo único y tan especial que rara vez se tiene el privilegio de ser testigos de una conexión como esa, de presenciar como dos seres se volvían uno, sin necesidad de hablar.
El...





"Todos estamos hechos de verdades, mentiras, y al final siempre queda lo mismo, una mirada, un roce" (Sol, Por un puñado de besos).

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